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sábado 27 de septiembre de 2008
Ibeth
Ibeth Guzmán y El Diablo en Pañales
Por: Orlando Alcántara Fernández (Orly).
E-Mail: jc@orly1777.com
Nota: De modo discrecional he integrado los tres micro-cuentos de Ibeth Guzmán (El diablo en pañales, Revolución y Lo vi diferente) como un solo cuento en tres viñetas fragmentarias que he inttulado libremente como El diablo en pañales, pues me parece que ese título atrapa la esencia de los tres microrelatos. Orly
I Juan 5:19 (Versión Reina-Valera 1960):
“Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.”
Cuento publicado en: http://vetasdigital.com/vivvo_general/147.html
Mimético. Caleidoscópico. Lapidario en la intríngulis epistémica. El cuento “El diablo en pañales” de la autoría de Ibeth Guzmán no tiene desperdicios. Así, como quien no quiere la cosa, al desgaire, atrapa la condición humana sumida en el pecado instigado por Satanás el Diablo en tres breves viñetas fragmentarias para construir un cuento auténtico, según sus leyes cerradas, en la cotidianidad primigenia de elecciones cada dos años, el germen del lesbianismo feminista y el adulterio mortal que desbroza el sin sentido de una carretera adornada con cenotafios como testigos de la muerte inminente. La oralidad en los mensajes al celular del esposo amántico signado por el arrepentimiento es un reflejo de una oralidad entrañable como el “Voy pa’llá” de la bachata de Anthony Santos. Ibeth es preludio de la clarividencia al avizorar al desnudo las garras silentes de Satanás el Diablo, gobernante de este mundo, pues en la tercera tentación a Jesucristo le ofreció todos los reinos del mundo por la sencilla razón de que les pertenecen. Aquí el Diablo no mintió. Jesucristo no le llamó mentiroso al ofrecerle todo el poderío humano. Pero después de ser herido en el calcañar en la Cruz Golgótica del Calvario, al tercer día, Jesucristo se levantó de la tumba, venciendo a Satanás el Diablo para siempre. I Corintios 15:50-57 nos presenta la verdad omnívora de la Resurrección como única solución al aguijón de la muerte. No ponemos cara de muertos, porque Jesucristo está vivo a la diestra del Padre y vive en nuestro ser redimido que no puede ocultar el gozo de la redención crística como testimonio en contra del mismo Diablo que a muchísimos conduce a las garras abismales del Infierno. ¡Cristo vive, no pongas cara de muerte! Ese es el grito ancestral que nos libera y que nos dinamiza ubicuamente en cada rincón del planeta Tierra. Ibeth a dado en el clavo al presentar en plena mimesis, en pleno calco de la realidad íntima, tres fragmentos vívidos de una historia que se niega a la abulia en pos de un esclarecimiento epistémico que sólo en Jesucristo cobra sentido. Su cuento es signo de nuestros tiempos que se esclarece ante la solución bíblica que motoriza todo el andamiaje salvífico que sólo por gracia mediante la fe en Jesucristo encontramos a partir de Efesios 2:8-10. ¡Albricias! ¡Enhorabuena a la lacerante maestría cuentística concisa y sintética de Ibeth Guzmán en la denuncia avasallante del solapado gobernante del mundo, a saber, Satanás el Diablo! Felicidades en Cristo Jesús. Orly.
2 Corintios 5:11-6:2 (Reina-Valera 1995)
Copyright © 1995 by United Bible Societies
11 Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos, y espero que también lo sea a vuestras conciencias. 12 No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis con qué responder a los que se glorían en las apariencias y no en el corazón. 13 Si estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros. 14 El amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; 15 y él por todos murió, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. 16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. 17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas. 18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación: 19 Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en él.
2 Corintios 6
1 Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios,
2 porque dice:
«En tiempo aceptable te he oído,
y en día de salvación te he socorrido».
Ahora es el tiempo aceptable; ahora es el día de salvación.
Por: Orlando Alcántara Fernández (Orly).
E-Mail: jc@orly1777.com
Nota: De modo discrecional he integrado los tres micro-cuentos de Ibeth Guzmán (El diablo en pañales, Revolución y Lo vi diferente) como un solo cuento en tres viñetas fragmentarias que he inttulado libremente como El diablo en pañales, pues me parece que ese título atrapa la esencia de los tres microrelatos. Orly
I Juan 5:19 (Versión Reina-Valera 1960):
“Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.”
Cuento publicado en: http://vetasdigital.com/vivvo_general/147.html
Mimético. Caleidoscópico. Lapidario en la intríngulis epistémica. El cuento “El diablo en pañales” de la autoría de Ibeth Guzmán no tiene desperdicios. Así, como quien no quiere la cosa, al desgaire, atrapa la condición humana sumida en el pecado instigado por Satanás el Diablo en tres breves viñetas fragmentarias para construir un cuento auténtico, según sus leyes cerradas, en la cotidianidad primigenia de elecciones cada dos años, el germen del lesbianismo feminista y el adulterio mortal que desbroza el sin sentido de una carretera adornada con cenotafios como testigos de la muerte inminente. La oralidad en los mensajes al celular del esposo amántico signado por el arrepentimiento es un reflejo de una oralidad entrañable como el “Voy pa’llá” de la bachata de Anthony Santos. Ibeth es preludio de la clarividencia al avizorar al desnudo las garras silentes de Satanás el Diablo, gobernante de este mundo, pues en la tercera tentación a Jesucristo le ofreció todos los reinos del mundo por la sencilla razón de que les pertenecen. Aquí el Diablo no mintió. Jesucristo no le llamó mentiroso al ofrecerle todo el poderío humano. Pero después de ser herido en el calcañar en la Cruz Golgótica del Calvario, al tercer día, Jesucristo se levantó de la tumba, venciendo a Satanás el Diablo para siempre. I Corintios 15:50-57 nos presenta la verdad omnívora de la Resurrección como única solución al aguijón de la muerte. No ponemos cara de muertos, porque Jesucristo está vivo a la diestra del Padre y vive en nuestro ser redimido que no puede ocultar el gozo de la redención crística como testimonio en contra del mismo Diablo que a muchísimos conduce a las garras abismales del Infierno. ¡Cristo vive, no pongas cara de muerte! Ese es el grito ancestral que nos libera y que nos dinamiza ubicuamente en cada rincón del planeta Tierra. Ibeth a dado en el clavo al presentar en plena mimesis, en pleno calco de la realidad íntima, tres fragmentos vívidos de una historia que se niega a la abulia en pos de un esclarecimiento epistémico que sólo en Jesucristo cobra sentido. Su cuento es signo de nuestros tiempos que se esclarece ante la solución bíblica que motoriza todo el andamiaje salvífico que sólo por gracia mediante la fe en Jesucristo encontramos a partir de Efesios 2:8-10. ¡Albricias! ¡Enhorabuena a la lacerante maestría cuentística concisa y sintética de Ibeth Guzmán en la denuncia avasallante del solapado gobernante del mundo, a saber, Satanás el Diablo! Felicidades en Cristo Jesús. Orly.
2 Corintios 5:11-6:2 (Reina-Valera 1995)
Copyright © 1995 by United Bible Societies
11 Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos, y espero que también lo sea a vuestras conciencias. 12 No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis con qué responder a los que se glorían en las apariencias y no en el corazón. 13 Si estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros. 14 El amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; 15 y él por todos murió, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. 16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. 17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas. 18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación: 19 Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en él.
2 Corintios 6
1 Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios,
2 porque dice:
«En tiempo aceptable te he oído,
y en día de salvación te he socorrido».
Ahora es el tiempo aceptable; ahora es el día de salvación.
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